#Metooethiopia, la revolución de las mujeres en las redes

Según las Naciones Unidas, cada día son asesinadas unas 137 mujeres en el mundo como consecuencia directa de la violencia machista, cada 4 minutos una mujer es violada en cualquier rincón del mundo y miles de niñas son casadas de forma forzosa cada año. La verdad es que me podría pasar páginas enteras dando cifras espeluznantes sobre la violencia que se ejerce sobre la mujer en todos los ámbitos y países, pero me voy a centrar en los datos que he dado hasta ahora.

Foto de @metooethiopia

Las mujeres no nos quejamos, como decía el documental de TV3 (De què es queixen les dones), sino que reivindicamos nuestros derechos: igualdad, respeto y, sobre todo, el derecho a la vida. Queremos vivir dignamente. Nos hemos unido todas para combatir un enemigo común; el patriarcado. No queremos seguir caminando por la calle temiendo cada sombra que la luna proyecta sobre el asfalto o la arena, no queremos que nos griten improperios por la calle, que nos acosen por las redes o nos sigan hasta casa, que nuestras parejas nos apalicen bajo la impunidad jurídica, cobrar menos que nuestros compañeros de trabajo por hacer exactamente la misma tarea, que nos despidan por estar embarazadas, etc.

No nos faltan motivos para luchar, pero a veces necesitamos una gota en el desierto para empezar la tormenta. El año 2006 la activista estadounidense Tarana Burke empezó el movimiento #metoo para luchar contra el acoso sexual y el 2017 la actriz Alyssa Milano popularizó el movimiento contando su caso y animando a otras mujeres a contar sus historias. Las redes se llenaron de miles de relatos escalofriantes de abusos sexuales y acoso. El hashtag #metoo cuenta con más de 500.000 participaciones hasta ahora.

Las estudiantes de Sudáfrica empezaron un movimiento que cuajó mejor, en su contexto, que el #metoo; #stoprapeculture. Empezó en las redes para visibilizar y forzar a las autoridades a dar una respuesta a todas aquellas mujeres que eran violadas en los campus universitarios. De las universidades se fue extendiendo a más sectores sociales, porque la cultura de la violación se encuentra en cualquier sitio y trabajo. Es un mal que aqueja todo un sistema que no es capaz de proteger a las víctimas ni castigar a los agresores, porque el sistema es el patriarcado.

Partiendo de estas oleadas de mujeres valientes que contando sus historias visibilizaron un problema que hasta entonces había sido tabú, muchas otras quisieron unir sus voces al movimiento animando a sus compatriotas a compartir también sucesos de sus vidas. Así salieron el #metoo Brasil, Argentina, China, India, etc. En enero de 2019 una página de Instagram (@shadesofinjera) inició el #metoo Etiopía para animar a las mujeres de este país a compartir sus historias. En pocas horas, muchas mujeres mandaron sus relatos de abusos.

 

Mi padre nos ha estado haciendo esta mierda a mi hermana y a mí durante AÑOS durante nuestra infancia, adolescencia e incluso en la edad adulta. Y cuando finalmente tuvimos el coraje para hacerle frente, él, sin pestañear, dijo simple, calmada y despreocupadamente: “… es común”.

                                                                                                      (Testimonio anónimo)

 

“Misaye” me susurró usando el nombre que usaba mi familia para llamarme, haciendo que el hedor de su boca fuese hacia mis fosas nasales mientras sus dedos llegaban a su destino. Me sobresalté completamente despierta.

                                                                                                   (Fragmento de un testimonio anónimo)

 

Hay muchos relatos como estos en la página de Instagram de @shadesofinjera. Muchas mujeres nos cuentan que sufrieron abusos por parte de personas cercanas; tíos, abuelos, primos, hermanos y padres. Si ya es difícil hablar de una violación, el hecho de que el daño haya sido provocado por un familiar aún agrava más la situación, ya que se vuelve un tema más tabú de lo que ya suele ser. Además tenemos que añadir las dificultades que se tienen cuando una mujer va a denunciar y la juzgan a ella en vez de al agresor.

Hace unos meses los diarios locales se llenaron de artículos sobre unas mujeres indias que se habían organizado para boicotear bodas infantiles. La India no es el único país con esta práctica, son muchos los países donde aún se arreglan bodas entre señores y niñas. Etiopía aún no ha podido frenar esta atrocidad, aunque es una práctica prohibida, las autoridades cierran los ojos ante esta vulneración de los derechos de la infancia. Cuando los políticos fallan, todas deberíamos hacer como las mujeres de la India y hacer cambios en nuestro entorno, no debemos naturalizar lo que claramente es un suceso terrible.

Desde el movimiento #metooethiopia se ha pedido en numerosas ocasiones que el gobierno etíope tome parte de esta tendencia y impulse cambios para proteger las mujeres y niñas. Ningún país debería tener unas políticas que excluyan a sus ciudadanos. Donde el patriarcado es norma, la lucha es un deber ciudadano.

Gracias a la acción de una persona preocupada por conocer todas estas vidas invisibles, muchas mujeres han podido comprobar que no están solas, que todas nos encontramos frente a un mismo enemigo y un mismo mal. A estas alturas, nuestra revolución es imparable. Como gritábamos el 8 de marzo, “el miedo va a cambiar de bando”.

 

Bezawerk Oliver

 

El sonido de Etiopía

Hace unos años The Guardian publicó un artículo sobre los sonidos de Etiopía según la percepción de Jacob Kierkegaard, un músico experimental alemán. Esto me llevó a pensar en los sonidos que me remiten al país, aquellos que inevitablemente me transportan a las calles de mi infancia.

Seguramente, igual que en cualquier otra ciudad, los bocinazos, el ronquido de los motores de los coches y los gritos en hora punta son una constante que nos recuerdan que es una ciudad viva. Lo que no es tan común es oír, de vez en cuando, el ganado paciendo en medio del caos cosmopolita, el repicar de las campanas de las múltiples iglesias, que a veces iban descompasadas, o bien el particular llamamiento a los deberes religiosos de las mezquitas.

 

Calles de Etiopía

 

En cuanto al ejercicio religioso, solo puedo hablar del ortodoxo: es una comunión de sonidos rimados y melodiosos, casi hipnóticos. Los particulares instrumentos musicales tienen un gran abanico de posibilidades sónicas; a veces son de una dulzura increíble y, en otros momentos, resultan ruidosos y felices.

 

Canto de Yared

 

Puede que una de las constantes cerca de una iglesia sea la muerte, el sonido de un entierro es inolvidable. Entre los desesperados llantos de la familia y amigos y el olor a incienso, se encuentra la música. Esta vez no alegra el corazón, solo marca el ritmo al que se desplaza el ataúd, con el sonajero metalizado y el único tambor adlátere triste.

Vayas donde vayas no te libras de oír, casi en bucle, los últimos “hits” musicales y, casi inconscientemente, te encuentras cantando e intentando controlar tus extremidades que siguen el ritmo de la música en contra de tu voluntad. Puede que este sea uno de los motivos de la jovialidad y alegría de las risas de la gente del país.

Los mercados son un espectáculo para los sentidos, donde priman el color, el olor y el sonido por encima de cualquier otra cosa. Seguramente, muchos se quedan con el griterío general anunciando sus productos y el cuchicheo envolvente de los comerciantes y compradores regateando. El chirrido de los artesanos fabricando sus productos se mezcla con el de los bebés llorando, cosas pesadas cayendo y el chillido generalizado de los animales con los que se comercia.

 

Mercado de Kombolcha

 

En general, Etiopía es un país con un sonido atemporal, menos por los coches. El resto de sonidos siempre han estado allí pasando de generación a generación. Ahora se mezcla la modernidad con la tradición, en una misma ciudad puede pasar tanto un camión lleno de grano como un burro con el mismo producto. No tiene demasiada prisa en asemejarse al resto y verse arrastrada en el letargo automatizado y homogéneo de occidente.

Es uno de estos extraños países que se despierta con la salida del sol y el canto del gallo subido a lo más alto del gallinero y se va a dormir cuando la luna asoma la nariz y la hiena empieza a entonar su aterradora canción.

 

Bezawerk Oliver Martínez

Fotos: Haile Fàbrega

El supercereal etíope, la nueva moda en occidente

Etiopía es un país gastronómicamente rico, no solo por su famosísimo café sino porque también es donde se encuentra el cereal de moda en occidente, un cereal que ha estado alimentando al pueblo etíope desde hace más de 5.000 años: el teff.

El pueblo abisinio elabora con este cereal unas grandes tortas , la llamada injera, a las cuales añade algunas sabrosas y especiadas salsas encima. Es una comida pensada para ingerir con las manos y en comunidad. Igual que pasa con el café, comer injera también es una ceremonia que vale la pena presenciar, donde prima la familia, el respeto y el hecho mismo de compartir instantes con los seres queridos.

Durante mucho tiempo, el pueblo etíope ha tenido como único alimento esta base con guisos y salsas, que podían ser de carne o verduras según la capacidad adquisitiva, la época del año y la religión de la persona.

Para los que nunca habéis probado la injera, esta resulta ser una explosión de sabores, colores diversos y ricos que no dejan a nadie indiferente. Además, si esta ha sido elaborada con teff, el contraste del sabor agrio de la base (debido a la fermentación en el proceso de elaboración) con el de las salsas resulta realmente delicioso.
Asimismo, los despojos del teff se usan en la construcción de casas de paja, las famosas y arquetípicas gojo bet, que encontramos sobre todo en entornos rurales. La paja se mezcla con adobe y fango para formar una masa que sirve como cemento. Y también es alimento para el ganado.

Estas pequeñas semillas crecen a grandes altitudes y tienen un alto valor nutricional. Particularmente tienen un alto contenido de calcio, hierro y proteína. Además, el teff es un alimento sin gluten, lo que lo convierte en el paradigma alimentario de Occidente. Es por esta razón que cada vez más tiendas, en nuestras ciudades, ofrecen este producto.


Aunque la internacionalización del teff podría ser una buena noticia, no nos sorprende que esté teniendo daños colaterales. La creciente demanda de este cereal por parte de occidente ha hecho subir los precios dentro del país, un hecho que ha provocado que muchas personas etíopes no tengan acceso a él. Además, los agricultores están mal pagados por las multinacionales que están explotando los terrenos de cultivo.

Pese a que países como España estén intentando cultivar teff en tierras propias, aun no se ha encontrado una solución duradera para combatir este creciente aumento de precios. Una vez más, las multinacionales europeas nos dejan un reguero de daños colaterales, seguramente porque las leyes son laxas con ellos o directamente no existe tal regulación.

Es complicado decir que tal idea o tal otra es una solución, pero cualquier compra que se haga con conciencia y responsabilidad ayuda a avanzar hacia un remedio favorable para ambas partes.

 

Bezawerk Oliver

 

Las mujeres en el gobierno etíope

En el transcurso de los últimos meses Abiy Ahmed, primer ministro de Etiopía, ha puesto el país en el mapa mundial. Acostumbrados a no oír más que noticias sobre hambrunas, sequías y conflictos armados, nos sorprenden con un nuevo gobierno que además de haber hecho las paces con Eritrea y liberado a los presos políticos, también ha hecho un paso gigantesco en el camino hacia la igualdad de género.

El 25 de octubre de este mismo año, Etiopía hizo historia al nombrar a Sahlework Zewede presidenta de Etiopía.  Es la primera mujer en ostentar tal cargo en toda la historia del país; además, actualmente es la única presidenta en toda África. Tras saberse la noticia, Zewede afirmó que “Necesitamos construir una sociedad que rechace la opresión hacia las mujeres”.

Este sorprendente giro de los hechos se ha dado gracias a una nueva ley aprobada por el primer ministro, que reducía el número de carteras y establecía que la mitad tenían que estar ocupadas por mujeres. Así pues, hay una nueva ministra de defensa, una presidenta del supremo, una jefa de estado, etc.

En la sociedad patriarcal que rige la norma, la elección de un gobierno igualitario marca un precedente y normaliza el establecimiento de la mujer en cargos públicos. No solo es un mensaje para un país, sino también para el resto del mundo. “Si alguien piensa que hablo mucho sobre mujeres, que espere a escuchar todo lo que tengo que decir”, dijo Zewede al jurar el cargo, consciente de que tiene parte de la opinión pública en contra por su condición de mujer.

Un gobierno donde la mujer tiene voz, es garantía de cambio. El solo hecho de estar allí es un desafío al alegato cultural de que el sitio de la mujer no está en la política. Etiopía no es el primer país en tener una mujer en la presidencia ni va a ser el último, pero es un gran paso hacia la igualdad, un mensaje para todas aquellas niñas que quieren soñar con la libertad.

 

Bezawerk Oliver Martínez

Crónica breve de nuestro viaje a Etiopía

Estas líneas quieren ser una muestra de agradecimiento a la gente de Etiopía con quien hemos coincidido a lo largo de las tres semanas que hemos viajado.

El nuestro ha sido un viaje de regreso, especialmente para nuestros hijos, Tigist y Jonan, que no habían pisado suelo etíope desde que llegaron a Catalunya hace 9 años y medio.

La ilusión les brillaba en los ojos cuando cogíamos el avión de Barcelona a Addis Abeba.

Era un viaje que habíamos preparado con mucho cuidado e intención, pero quizás no esperábamos que lo que íbamos a vivir nos dejaría una huella tan profunda.

Nos han acompañado sus tíos, y creemos que ha sido un acierto ir con alguien con quien compartimos un vínculo tan estrecho.


Estamos convencidos, como muchas familias adoptivas, que conocer sus raíces puede ayudarles a forjarse una identidad plena. Y además, queríamos que conocieran su país de origen de primera mano.

Después de unos días en el Este del país (Harar y Parque Nacional Awash), hemos ido a Muketuri, donde hemos conocido el ánimo y la fuerza inagotable de unas mujeres que están entregando su vida para que las condiciones de niños, jóvenes y mujeres mejoren, y como consecuencia, para que también mejoren las condiciones de la comunidad. Nos ha sorprendido gratamente la cantidad de iniciativas en marcha. De entre ellas, queremos destacar una que nos pareció imprescindible: la residencia para chicas, actualmente en ampliación, que permite que jóvenes de los kebeles sigan estudiando para sacarse la secundaria o la formación profesional.

Un poco más al norte, en las montañas Choke, hemos convivido con una comunidad campesina que nos ha ofrecido hospitalidad y nos ha regalado unos días preciosos en que hemos conocido su forma de vida. Lo que hemos vivido ha sido de una intensidad humana tan grande, que ya nunca se borrará de nuestra memoria. Gracias Mulu Eco Lodge!

 

Y no muy lejos del lago Tana, hemos podido compartir la maravillosa experiencia de Awra Amba, donde desde 1972 un grupo de mujeres y hombres han desarrollado un proyecto de vida en que los principios del trabajo cooperativo y la redistribución justa de los recursos, la igualdad de género, el respeto a los niños y a los que no pueden valerse por sí mismos, son una realidad, y no solo palabras vacías. Es un lugar donde se percibe cómo los cambios culturales en positivo pueden aportar prosperidad y armonía a las personas.

Y finalmente a Desse, la ciudad de Jonan y Tigist, el colofón de nuestro viaje. Desse, «Mi alegría» en amárico, una auténtica sorpresa. Una ciudad poco visitada, donde no había nada espectacular para ver, pero que a nosotros nos ha cautivado y donde, a buen seguro, volveremos algún día.

 

Familia Masllorens Mas

 

Relato de viaje de retorno a Etiopía de las familias de Haile y Girum, dos etíopes madrileños de 12 años

Empezamos un nuevo curso compartiendo el relato que nos han hecho llegar las familias de Haile y Girum, dos etíopes de Madrid, que este verano realizaron el viaje de retorno a Etiopía. ¡Una lectura muy recomendable!

Nuestro viaje a Etiopía – Girum y Haile

Este viaje comenzó hace unos años cuando nuestros hijos empezaron a preguntarse si tendrían hermanos en Etiopía, y siguió con unas colonias de verano de AFNE, y continuó con todas las familias que conocimos ahí y…un día a principios de este año creímos que había llegado el momento de volar otra vez, esta vez en un viaje de retorno, 12 años después, con nuestros hijos Haile y Girum.

Viajar con nuestros hijos a Etiopía para descubrir y conocer con ellos su país de origen es la mayor aventura que hemos emprendido después de la adopción. Ha sido una experiencia en todos los sentidos, física, emocional y algo más profundo, a lo que todavía no conseguimos poner nombre. Partimos con muchas ganas, llenos de curiosidad, entusiasmo… y muchas dudas e incertidumbres.

A la vuelta de un mes, ya en casa y habiendo reposado un poco el viaje, nos damos cuenta de que ha sido dar un gran paso hacia delante, ha sido un paso entre otras cosas en nuestra relación madre-hijo, un paso que nos ayudará mucho en el futuro. Nunca hemos tenido dudas sobre nuestros lazos pero después de este viaje se han hecho más fuertes, no hay fisuras. Y lo más importante, observamos a nuestros hijos y sentimos que han vuelto más seguros de si mismos, tranquilos y sonriendo.

Ha sido un viaje donde hemos reído, nos hemos emocionado, pasado nervios, discutido, bailado, cantado, nos hemos calado hasta los huesos, nos hemos comprendido mucho más y sobretodo nos hemos querido. Ha sido genial. Hemos tenido la suerte de hacer el viaje las dos familias, las madres tenemos un vínculo especial desde que nos conocimos en AFNE, saber que la otra persona te entiende y está viviendo lo mismo hace todo más sencillo. Además, viajar con nuestros nuevos integrantes de la familia, nos ha permitido conocernos más profundamente, y tener su compañía y apoyo ha sido muy importante. También ha sido un privilegio para ellos, porque les ha reafirmado un vínculo muy especial con Girum y Haile.

Recordamos muchas veces las conversaciones con Ricard que nos aconsejó hacer este viaje y nos relató su experiencia, las palabras de Santi, de IPI, que entre otras cosas nos dijo que esa puerta tarde o temprano los niños acaban abriéndola. Ambos fueron muy prudentes con sus palabras porque un viaje en busca de los orígenes indudablemente es diferente para cada uno y no se sabe cómo va a discurrir, y el discurrir en el tiempo es largo. Queremos ser igual de prudentes, pero es verdad que, a día de hoy, nuestra experiencia es muy positiva, sentimos que este viaje es el inicio de un viaje más largo. Es un viaje de descubrimientos.

Haile y Girum describen el viaje como una experiencia inolvidable y bonita. Inquietante al principio pero en la que luego se fueron todos los miedos. Les ha encantado conocer la cultura, creencias y costumbres de su país de origen. En sus palabras “La gente es muy maja. Este viaje me ha ayudado a conocer un poco más el país del cual vengo y también me ha completado en cierto sentido. Como si ahora conociera una parte de mí mismo que antes no conocía”. Conocer Muketuri, el sitio con el que tantas veces se han asomado a Etiopía fue muy gratificante, se sintieron “como si estuvieran con ellos mismos”. Les ha encantado descubrirlo juntos porque a los dos les parecía fascinante ver cómo el otro descubría todo a la vez que él mismo, les daba sensación de relajación. Ambos dicen que están encantados de haber ido de pequeños porque así no tienen que imaginar ni tener dudas durante su futuro. 

Muketuri més a prop

Abebe i Nùria

Iniciamos una serie de artículos que recopilarán recortes, historias personales y visiones diferentes del centro y que nos ayudarán a entender qué hacemos, cómo colaboramos y qué conseguimos con el proyecto de Muketuri.

A través de estos textos, podréis conocer a los voluntarios, a los colaboradores, a los trabajadores locales y sobre todo, a los protagonistas: los niños y niñas y sus madres. Unos pequeños que mejoran su salud, que se alimentan mejor, que aprenden y juegan; y unas madres más autónomas, autosuficientes y más libres gracias al proyecto.

LA HISTORIA DE ABEBE

Este verano, durante el mes de julio, Núria ha estado a Muketuri. Núria es una voluntaria que, colaborando con AFNE, ha podido pasar muchas horas en el centro dedicando su tiempo en el aula de educación especial.

Abebe es uno de los niños de esta aula de educación especial. Tiene autismo y le cuesta comunicarse. Núria ha estado trabajando con él para facilitar su integración y su capacidad de relación.

Núria le ha enseñado a comunicarse a partir del método PECS, un sistema de interacción basado en el intercambio de pictogramas. El primer paso consiste en enseñar a Abebe a entregar una imagen de lo que necesita. El receptor lo premia con el intercambio de la imagen por el elemento físico deseado. Una vez aprendido este paso, el sistema continúa enseñando discriminación de imágenes y cómo ponerlas juntas. El objetivo es preparar a los niños con autismo para comunicarse, socializarse y poder ser autónomos en su vida adulta.
Con este sistema, el Abebe se podrá comunicar con las cuidadoras y su entorno. Su historia es solo un ejemplo del trabajo que diariamente se realiza en el aula de educación especial del centro de Muketuri. Gracias al trabajo de voluntarios como Núria, se consigue que estos niños y niñas tengan las máximas posibilidades de desarrollarse de manera autónoma y que puedan crecer como personas.

Rastres de Sàndal. Dues germanes, dues cultures.

Trailer V.O.S.E

Trailer en Castellano

Sinopsis

Mina, una actriz india de éxito en Mumbai, no puede olvidar a su hermana pequeña Sita, de quien fue separada a la fuerza después de la muerte de su madre. Treinta años después, Mina se entera de que Sita está bien y vive en Barcelona.  Ahora se llama Paula, es bióloga y no tiene ningún recuerdo de su pasado. Paula emprenderá el viaje de descubrimiento de su verdadera identidad con la ayuda de Prakash (Naby Dakhli), un atractivo inmigrante indio que vende películas de Bollywood en el barrio barcelonés del Raval.

Basada en la popular novela de Asha Miró y Anna Soler-Pont, Rastros de sándalo es una historia luminosa que ganó el premio del Público del pasado Festival de Cine de Montreal.

Jaume i Mercè pares d’en Johanes

NUESTRO VIAJE DE RETORNO

Nosotros fuimos a Etiopía en el año 2003 para convertirnos en los padres de un niño de 5 años llamado Johanes y desde aquel momento siempre dijimos que volveríamos, pero cuando no era una cosa era otra y así hasta que en octubre del año 2013 decidimos dar el paso definitivo y hacer realidad nuestro viaje de retorno, que ya iba siendo hora.

Durante estos 10 años cualquier cosa relacionada con Etiopía nos llamaba la atención, pero lo que más echábamos en falta era la injera, suerte que unos dos años después abrieron un restaurante de cocina etíope en el barrio barcelonés de Gràcia y posteriormente otro en el barrio de Sants. Una vez intentamos elaborar este tipo de pan en casa y tras dos días encerrados en la cocina, lo conseguimos, aunque nunca repetimos la experiencia por el ingente trabajo que comporta.

Nuestro viaje transcurrió por la parte norte del país, que también es la parte más turística y la que dispone de mejores infraestructuras. Viajamos 4 personas acompañadaspor un chófer llamado Tomi y un guía, de nombre Tilahum, quienes, os lo podemos asegurar, hicieron posible el éxito total del viaje. Con Tila contactamos por correo electrónico y fuimos concretando el itinerario que queríamos realizar, empezando en Addis ycontinuando hacia Muketuri, Bahar Dar, Gondar, Debark, Axum, Mekele y Lalibela. Todo este trayecto lo realizamos por carretera y el regreso, desde Lalibela, lo hicimos avión. En total, 15 días.

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Es difícil explicar con palabras nuestra experiencia, aunque os podemos asegurar que fuemaravillosa, fantástica, recomendable, que todo salió redondo gracias a Tila y a Tomi, que durante estos días formaron parte de nuestra familia y a quienes nunca agradeceremos lo suficidente su dedicación y atención en todo momento.

Aprovechamos el viaje para visitar el Centro materno-infantil de Muketuri, donde nos enseñaron las aulas, el huerto, las gallinas, las vacas, el parque infantil, en una palabra, todo. Nos recibieron Sarai y Rosa con una sonrisa de oreja a oreja e incluso nos acompañaron al hotel de la localidad para conseguir alojamiento, algo que no es fàcil en esta zona.

Johanes no nos ha pedido nunca que buscásemos sus orígenes familiares. Desde el principio supimos que había nacido en un barrio de Addis y esta información ha sido suficiente para todos; es como si hubiese hecho borrón y cuenta nueva con su pasado. Sólo teníamos curiosidad por conocer mejor el país y eso es lo que hicimos.

(Español) Charla coloquio sobre orígenes y visionado del documental “Seleme, Seleme”

3-hermanos

30 de Noviembre de 10 a 13h

En Reus y en el ordenador de tu casa

Para los que hemos sido adoptad@s la búsqueda de la identidad inevitablemente nos lleva a nuestros orígenes. Y nuestros orígenes tienen que ver con una construcción interna y otra externa (conocer a nuestra familia biológica), que se puede dar o no, según el interés de cada un@.

La búsqueda interna pivota sobre el abandono y en cómo nos puede repercutir ello en el presente: miedos en los vínculos y pérdidas, confianza de base, seguridad, la autoimagen que tenemos de nosotros mismos, las fantasías de la genética y de qué hay de ese pasado en nosotros hoy todavía, etc.

Respecto a la búsqueda externa y nuestra aproximación a ella, tanto los padres y madres adoptivos, como los adoptados adolescentes/adultos estaría bien hacernos diferentes preguntas antes de realizarla.

Organiza: IFAD (Instituto de Familia y Adopción)

Asistencia Presencial: 10€ por unidad familiar

El pago se efectuará en la entrada al acto

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